Existen ciertas obras que resultan imposibles encasillar en un sólo género, debido a su complejidad temática o técnica, esta cuestión nos la presenta pieza Dive, creada por la compañía WHS & Zero Gravity Company, que llevó un toque de magia y fantasía a la edición XXI FIAC.

Dive, que fue presentada en la alberca de la Unidad Deportiva Enrique Fernández Martínez, en la ciudad de León, Guanajuato, conjunta la danza aérea y acuática para ofrecer un fantástico espectáculo.

La invención de esta puesta en escena es la combinación de todas las disciplinas que domina el director de escena finlandés Kalle Nio, quien es versado en historia del arte, circo y teatro. Aunque no lo hizo sólo, ya que también participaron el malabarista Ville Walo y la diseñadora de vestuario Anne Jämsä. Los tres, en conjunto, fundaron la compañía WHS.

La pieza, que es interpretada por la acróbata aérea Salla Hakanpää, sucede entre dos mundos, o incluso tres. Esto dependerá del espectador, ya que están presenta la dimensión del agua; lo que sucede en el aire, la ingravidez de la caída; y un poco invisible, está lo terrenal, que fácilmente se olvida, debido a la espectacularidad de las acrobacias.

El trabajo de Kalle Nio, da inicio en el frío y oscuridad que se forman entorno a la alberca, que se ve transformada hasta el momento en que aparece una figura blanca, se trata de la Hakanpää quien recorre el rectángulo, que podría tomarse como un lago, inclusive el mar.

El personje de Salla camina con un contoneo seductor hacia un humanoide, quien se encuentra posicionado en la plataforma de clavados, una vez llega a lo que parece es su amor, ella se arroja al agua. La iluminación se tensa con el color rojo, así como la música, que parece se trata de un suicidio o una caída al vacío del amor.

La actriz pone a prueba su capacidad pulmonar para que en video entre la danza acuática, que representa citas que tiene con aquel “hombre”. Salla, quien se ve afectada por la altura de la ciudad, improvisa y da la idea de que al salir a destiempo es testigo de cómo se desprende de sí misma para entregarse al otro.

Cerca del final, ambos se caen al vacío en una ceremonia nupcial y juntos se van pierden en el agua, hasta el momento en que se hunden, se pierden. Palabras como “parece” o “asemeja” son requeridas, ya que todo se deja a la interpretación del espectador, un debate que se vuelve interesante, cada quien es capaz de crear una narrativa.

En tanto, el otro espectáculo que se presentó, Pinta se describe como un espectáculo en el que con sólo una cuerda y texturas en la superficie del escenario, crea imágenes mágicas de ingravidez.

Una cuerda cuelga sobre un escenario vacío y sigilosamente comienza a girar. El movimiento del giro se hace más grande, hasta que toda la cuerda se retuerce en el aire como si fuera perseguida por una fuerza invisible, invitando al ejecutante al escenario. Se crea una tensión entre la cuerda y el intérprete, que respalda las expectativas de la audiencia. Los reflejos ondulan en las superficies, derramándose sobre la piel del espectador.

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