La Muestra Internacional de Cine con Perspectiva de Género (MICGénero) lleva años impulsando los proyectos cinematográficos alternativos que acercan los estudios de género y los derechos humanos a un público diverso que puede o no estar familiarizado con estos temas a través del cine y otras disciplinas.

El MICGénero se ha vuelto todo un ícono en la lucha por la igualdad, así que para continuar con su lucha fue creado Bestiario Films,  una distribuidora de reciente creación que buscar mostrar las películas del MICGénero de manera más comercial.

Los responsables de Bestiario Films & Productions describen el proyecto como “una distribuidora/productora atenta al cambio social y a las estéticas emergentes de nuestros tiempos. La cultura, la política y la sociedad están en una transformación, generando resiliencia. En este sentido, somos una galería de monstruos desfilando en imágenes. Por tanto y parafraseando a la poetisa trans Susy Shock, reivindicamos nuestro derecho a ser un monstruo. Mostremos el bestiario del mundo”.

Una de las primeras películas que Bestiario, presenta en el México como distribuidora, es La violación (Le Viol du routier), dirigida por Juliette Chenais de Busscher, que relata la historia de Tamara y Gabrielle, una par de jóvenes francesas que se conocen durante un viaje que realizan por Francia y que está marcado por la violencia que ellas ejercen hacia los hombres.

La obra, filmada en blanco y negro con la finalidad de atenuar la violencia, muestra cómo las protagonistas utilizan su feminidad y sexualidad para explotar las debilidades de los hombres que se durante un viaje por la carretera.

El título violento del filme, que en español se dejó sólo como La violación, anuncia que las protagonistas están en una caza constante de víctimas para dominarlas, aunque por ciertas pistas que nos da Chenais, esto no es gratuito, ni un capricho, sino que una de las protagonistas oculta un trauma, así que se trata de una venganza a los hombres que acosan y atemorizan a las mujeres diariamente.

Debido al juego que las protagonistas que utilizan su sexualidad, se tiene esta fuerza desde diversas aristas, que van desde la violencia hasta la fantasía. El punto de la ensoñación y el deseo evocan a que ciertas secuencias se difuminen con la fantasía, que no dejan claro si es algo que ocurre o sólo imaginación. Una de las que más destaca en esta área es el encuentro entre Eros y Thanatos, que sucede en un trío entre Gabrielle, Tamara y un chico con una enfermedad, en la que se reluce la fragilidad de lo masculino.

Sin duda, la obra de Juliette Chenais de Busscher resulta incomoda para los hombres, aunque para cualquiera que sea sensible, ya que el espectador es obligado a enfrentarse a las acciones cometidas por su propio sexo. Las escenas que se muestra más claro, y que rompe con la narrativa, es cuando de manera directa las protagonistas le hablan al público y lanzan “piropos” hacia el público, esto sirve para denunciar cómo estos no tienen nada de agradable y sólo es algo de mal gusto.

Gabrielle y Tamara se convierten en una especie de heroínas, debido a que ellas deciden sus aventuras sexuales, en todo momento tratan de mostrarse fuertes, aunque su personalidad no sea así, se complementan mediante la amistad que forjan en el camino, aunque tienen roces, como es común en cualquier relación humana, esto las muestra como personajes más reales, que sienten celos y envidia de una compañera.

Uno de los puntos álgidos es el final cuando la película hace “honor” a su nombre, que se entremezcla con el recuerdo violento que sucedió a una de las protagonistas, con una carga simbólica fuerte.

Posterior a la proyección se sostuvo una conversación con la directora Juliette Chenais de Busscher, que aclaró algunos puntos acerca de la realización de la película, en la que ella buscaba una representación más femenina en el cine, ya que considera que aún existen muy pocos personajes femeninos. Además de visibilizar la situación de violencia que aún viven las mujeres.

Para Juliette Chenais de Busscher era importante mostrar el viaje introspección que viven Gabrielle y Tamara, el cómo pese a ser mujeres fuertes tienen dificultades para mostrar sus emociones, además de la relación de amistad, que es algo inusual, debido a que se tiende a tomar como una relación lésbica, y que de eso no hay nada.

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