La vida en el campo aún tiene mucho que ofrecer como nos muestran las fotografías de Marco Sgarbi, quien abandonó su trabajo en una oficina de arquitectura para convertirse en pastor en las colinas de la Toscana fuera de Siena durante tres años.

Sgarbi dejó la ruidosa ciudad para vivir en el pequeño pueblo de Radicondoli que cuenta con una población que apenas rebasa los mil habitantes, lugar donde documentó su vida como criador de ovejas y es notable su pasión por la fotografía, algo que viene desde su infancia.

El observar sus imágenes es apreciar un mundo que está desapareciendo, de trabajo duro, un poco de melancolía que se conjunta con el gozo de un entorno casi virgen, que parece inalterado por el hombre. «Estaba dedicado a la producción de leche cruda de oveja y cada día me rodeaba de 250 ovejas, en compañía de mis cinco perros pastor de Maremma, a través de hermosas praderas», una de las descripciones de Sagarbi.

La mayoría de sus imágenes tienen pocas personas, así logra mostrar una profunda relación con los animales que le acompañan a diario. Su presencia constante en los campos nos permite maravillamos con el campo de las mañanas brumosas o puestas de sol ardiente.

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Todas las imágenes son © Marco Sgarbi

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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