La idea e imaginario de los héroes se ha humanizado demasiado, que parte de su mitología e impacto para inspirar a las personas se ve afectado, al menos es algo que nos deja ver Leonardo da Jandra en El Hombre Soberbio (2018, Malpaso Ediciones).

No es que Alejandro busque aleccionar, sino que ofrece una obra con un enfoque y estilo único, que se define como filosofía ficción. Para su concepción el autor toma diversos elementos de los grandes pensadores griegos, aquí diversos momentos y enseñanzas figuran en el distante futuro.

Ciertas figuras recuerdan a las apariciones divinas de los antiguos miembros del panteón griego, que daban movimiento a las historias al intervenir en la vida de los humanos. Este suceso da vida al semidiós protagonista, que es nombrado como «El hijo del Sol», Helioson.

La misión del Helison es inspirar, y mejorar, a la humanidad, su porte superior, que va desde lo estético hasta una fuerza sobrehumana e inteligencia deberían bastar, pero todos estos regalos sólo traen consigo una inmensa soberbia.

En la historia, da Jandra nos muestra la manera en que los mejores talentos pueden verse destruidos por ese mal que deja en las sombras hasta al más brillante. Aquí se muestran dos tipos de fuerza, por un lado tenemos la de nuestra protagonista, y, por otro tenemos al que viene del político, que viene de la gente y es puesto a disposición de los «altos mandos».

Durante diversos momentos de la novela vemos la forma en que estos poderes chocan, cada encuentro es iniciado por el ego. Una de las fuerzas se debe doblegar a la otra, la soberbia es la que inicia las peleas.

Ahí está la crítica a la política, pero el autor va más allá y también descubrimos como los medios se ven afectados por ese virus, algo que vemos en nuestra realidad. El futuro que plantea sólo es una extrapolación de los males con los que vivimos, de cómo la soberbia nubla la visión y andamos sin rumbo, sin querer escuchar a otros.    

La relación alumno-maestro, tomada de la antigua Grecia, es la que podría salvar al Hijo del Sol. Aquí entra la figura de Aristobul, un hombre que, por sus ideales, fue condenado al ostracismo, quien mediante sus poder en la palabra (aforismos) representa un peligro para la sociedad.

Aristobul alejado de la sociedad y en contacto con la naturaleza logra limpiarse de la soberbia, un camino instado por otros le da su liberación. Su vida y libertad son los motivos por los que es elegido para ser el maestro del próximo eslabón en la evolución humana.

La caída del maestro presenta referencias al pasado, para el disfrute de los más doctos en filosofía, además de que el proceso de Aristobul tiene diferentes pasos de comprensión que requieren más de una lectura.

La figura del maestro tiene relevancia, ya que son el principal vínculo filosófico y en cada momento se hace presente el beneficio que trae esta antigua manera de relacionarse, cómo se aprende de este sistema. El cómo la palabra íntima tiene efecto para apaciguar el alma de guerrero de Helioson.

Otra forma de relacionarse y que Leonardo destaca por encima de todo es la familia, ese círculo primordial que es el fin hermoso al que se debería aspirar. Un idóneo que puede verse afectado por los pecados del padre, el fantasma de la soberbia es capaz de lacerar a otros.

Al ser una obra ficcional basada en filosofía, el libro utiliza la palabra como medio más poderoso para impactar en las personas, en específico de los aforismos. El autor es versado en ese tipo de expresión, así nos demuestra que la expulsión de Aristobul se debe a esas palabras directas y filosas.

Un libro que muestra el poder en diversas presentaciones y cómo éste es proclive a la soberbia, y éste mal nos corrompe y lo seguirá haciendo en el futuro. Además de recordarnos la figura del héroe, que también debe luchar contra su propia vileza para inspirar.

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