Siempre existirá alguien para enseñarnos que se pueden hacer las cosas de otra manera, a entender el mundo desde otras perspectivas, así es la propuesta de La vaca independiente, un laboratorio generativo de conocimiento y experimentación para crecer ideas y proyectos de evolución educativa, social y cultural a través del diálogo y la co-creación.

La Vaca Independiente surge en 1996 al introducir el arte a las escuelas primarias de México como medio para la evolución educativa, dando lugar al surgimiento del «Programa día» una hermosa y poderosa herramienta que transforma la relación entre maestros y alumnos al proponer un método generativo para crear espacios para el diálogo, la construcción de conocimiento y el desarrollo humano integral.

La organización centra la labor en investigar, diseñar e implementar programas para educadores que deseen resignificar y evolucionar su labor docente hacia nuevas formas de relacionarse y construir conocimiento con sus alumnos.

La editorial abre espacios para el diálogo y la reflexión que invita a personas y organizaciones en contextos vulnerables a verse, a sentirse y a acompañarse en un camino de exploración y desarrollo de sus habilidades humanas. Las metodologías que construyen generan conocimiento que ilustra y comparte un camino de evolución personal, social y cultural hacia formas más éticas y estéticas del hacer humano. La Vaca Independiente es el título de una obra del artista Abel Quezada, en honor a este pintor y caricaturista mexicano, la organización lleva este nombre.

El arte, como manifestación de la expresión, es una vía que ha permitido al ser humano reflexionar y entenderse. «Consideramos a las obras de arte como espejo de lo humano. El arte reúne conocimientos, ideas, emociones y experiencias, que al materializarse en objetos o experiencias artísticas, nos dan la posibilidad, como observadores y creadores, de entrar en contacto con dicha riqueza, sentirla, interpretarla y comprenderla», se puede leer en su sitio.

La Vaca Independiente define al arte más allá de su manifestación como objeto cultural, como una disciplina que activa y refina la sensibilidad y la inteligencia. Es decir, como un camino para afinar nuestras cualidades humanas, generar espacios de convivencia más armónicos, creativos y vitales.

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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