En toda obra creada por el artista catalán Xavier Corberó, el resultado es poético, algo que es evidente en su escultura, la instalación y los espacios, incluso la construcción de su casa, que ha permanecido en obras durante décadas.

En esta serie editorial creada para el Wall Street Journal, la fotógrafa Salva López nos guía por la casa de Corberó, situada en Esplugues, un municipio de los suburbios de Barcelona. Desde que adquirió la tierra en 1968, Corberó ha estado construyendo su casa sublim, que hoy se ha convertido en una unión de nueve estructuras interconectadas y patios, repartidos en 38.750 pies cuadrados. El laberinto catalán se caracteriza por formas elaboradas y lúdicas, con arcos en capas en la estructura exterior y escaleras que recuerdan a las visibles en la obra de Escher, quizás un guiño a los años surrealistas que pasó como amigo de Salvador Dalí.

La luz caleidoscópica y las reflexiones poéticas atraviesan las habitaciones a través de ventanas arqueadas y octogonales. El interior cuenta con estudios de trabajo, espacios habitables, diez dormitorios y baños, todos ellos adornados con la propia obra de Corberó y objetos adquiridos que cuentan una multitud de historias. El edificio se revela como una monumental exploración de las posibilidades arquitectónicas, pero también una meditación sobre el proceso de trabajo del artista. Sobre la construcción de su casa, Corberó explica: «Uso la razón para construir las cosas para que no se caigan en pedazos. Pero los motivos detrás de todo lo demás son la estética, la ética, y si se quiere, divina.

Todas las imágenes son © Salva López

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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