En la actualidad, parece que el miedo ya no está presente en la sociedad de Estados Unidos, el cual llegó y se asentó tras los ataques terroristas del 2001, un suceso que parece lejano, cuyas repercusiones aún se pueden sentir y que demostró que el enojo incentivado por el terror puede ser más peligroso.

Tener presente este contexto es necesario para entender lo que sucede en la película The Report (Scott Z. Burns, 2019), que relata la historia del investigador para el Senado de EU Daniel Jones (Adam Driver) quien debe desentrañar los casos de tortura en la guerra que tuvo el país para hallar a Bin Laden, responsable de los ataques del 11/S.

Para lograr dar con Bin Laden se muestra que la CIA, Agencia de Inteligencia, utilizó técnicas de tortura mejorada, debido al miedo que movía a los estadunidenses ésta fue aceptada, pero había ciertas cuestiones que debían conducirse con sumo cuidado y en momentos extraordinarios, así que Jones debe investigar si la tortura fue utilizada de forma debida.

Contada a manera de relato, al menos los primeros años de investigación, seguimos la carrera de Jones, quien por razones del destino es nombrado por la senadora Dianne Feinstein (Annette Bening) a conducir la investigación que se alargó por 10 años, quien poco a poco se adentra en los malos procesos de la CIA con la tortura.

El director logra mantener al espectador al borde del asiento, ya que muestra los traspiés que enfrenta Jones para que la verdad sea relevada al mundo, una tensión que compartimos con el personaje de Driver. Si bien la vida del personaje nunca corre peligro, sí vemos cómo la política y los intereses empantanan la investigación.

Puede ser algo difícil de seguir, pues la película da demasiados brincos en la historia, aunque siempre se sienten naturales, pero algunos espectadores podrían perderse. Aquí es donde la ficción entra en acción, con la recreación de charlas, encuentros e incluso la recreación de algunas torturas.

La película cumple con cierta denuncia, pues si bien a nadie se sentenció tras la investigación, sí nos hace ver la inmoralidad de ciertos personajes como Dr. Mitchell, quien fue el responsable de convencer a los encargados de la CIA de implementar la tortura basado en nada, sólo en su propios resultados.

Puede que estamos acostumbrados ya a ciertos temas, pero las escenas de tortura aunque impactantes no son tan estremecedoras, lo más impactantes es lo amoral de los personajes, que justificados en su miedo siguen adelante, sin cuestionarse todo lo que sucede. Salvo por algunas voces, los demás siguen adelante sólo por la noción de alguna orden, muy de los Nazis.

The report resalta el poder de las instituciones de Estados Unidos, así que hasta tiene tintes de una película patriótica. Y es que vemos que los personajes dan su fe en los organismos y procesos del país, pero ésta no cae en saco roto.

La película reta al espectador, pues siempre se debe seguir de cerca, hay que poner atención a las palabras, a los legalismos, en las que algunos buscan filtrarse para evadir la realidad. Aquí resalta el uso de «implicar», que muestra cómo ésta es la salida para no tener repercusiones legales, de igual manera se implica a los culpables en el trabajo Scott Z. Burns.

Un punto que se deja claro es que la tortura nunca llevó a nada, la información siempre se encontró de otra manera, pero el miedo u orgullo no permitió que nadie lo viera en su momento, algo que el personaje de Driver repite hasta el cansancio y, por momentos, parece que no es escuchado.

Se trata de un largometraje difícil de ver, debido a los temas complejos que plantea. La búsqueda de la verdad siempre debe ser lo más relevante en ese tipo de casos de guerra. No es una gran intriga, al menos de esas de acción, pero de manera discreta y real descubre el oscurantismo en el que se sumergió Estados Unidos.

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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