Una tarea impensable es la que realizó Shaun Jeffers, quien el año pasado realizó un viaje al centro a lo que parece el centro de la Tierra, se trata de una zona de Waitomo, Nueva Zelanda, que destaca por las fascinantes cuevas subterráneas de piedra caliza que parecen salidas de un sueño.

En este espacio atrapa al visitante el resplandor de pequeñas criaturas que son gusanos diminutos que emiten un potente brillo fosforescente que logra iluminar la caverna de tono negro, para crear un espectáculo que se ve fuera de este mundo.

Durante un gran periodo de tiempo Jeffers estuvo en la cueva Ruakuri para aprender como fotografiar a esas criaturas, algo que le ha recompensado tras obtener excelentes tomas, al hacernos creer que la luz de estos animales «aparentemente gotea del techo que deslumbra e iluminan el agua».

El fuerte contraste visual de la luz de color verde azulado y la cueva oscura se asemeja a un cielo estrellado brillante, una forma de asemejar a la noche, ya que tiene que utilizar tiempos largos de exposición entre 30 segundos y seis minutos para capturar la belleza de este lugar.

Lo anterior nos muestra  que tuvo que sacrificar algunas comodidades, como el calor. «Para lograr los disparos», explicó a Bored Panda «me sumergí con el trípode en agua fría durante un máximo de 6-8 horas al día».

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Todas las imágenes son © Shaun Jeffers

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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