Para algunas personas la poesía parece esta en crisis y no por la poca publicación, sino por el tipo de textos que se hacen llamar como tal, pero a qué nos podemos apegar para definir cuál es buena poesía o mala es algo difícil de conocer, pero una propuesta para responder esto nos lo ofrecen Vicente Echerri y Manuel J. Santayana, quienes ofrecen el libro Pronunciamientos. Poemas en lengua inglesa (siglos XIX y XX), de Vaso Roto.

De acuerdo a Vicente Echerri lo que busca al haber participado en esta antología es a mejorar la situación de la poesía, ya que considera es un género muy desprestigiado, pues, con cierto humor, dice que es como si los críticos, editores y profesores se complotaran para jerarquizar “una poesía de mierda”, que no merece ni ese nombre, que ese es uno de los motivos por lo que se lea tan poco este género.

Y es que la gente con cierta intuición sabe que lo que está leyendo no es de calidad, por ese motivo vemos tan pocos lectores de poesía, y es que de acuerdo al traductor ésta debe ser una gran obra del espíritu y no cualquier cosa escrita en prosa que puede ser cortada.

Entre los poetas podemos encontrar en la publicación se encuentran Tennyson, Whitman, Levertov, Kunitz, Eliot, Sitwell, Walker, Bishop, entre otros, que considera cumplen con la condición de que escribieron buena poesía y expresan eso que no podemos decir de otra manera, ese sentir universal que supieron como representar en palabras.

Mediante la selección los traductores buscan crea un patrón de excelencia que ayudará a aquellos que escriben para tener una base sólida. Como un apunte personal nos dice que la gente cree que el verso libre da la oportunidad para crear cualquier obra, sin embargo, lo único que hizo fue sustraer a la poesía tradicional de la rima y del metro exacto que daba lugar a muchos ripios.

Acerca de la función de la poesía considera que es algo peculiar pues se llega a ella cuando las “demás avenidas resultan limitadas, así que si puede decir de otra manera descalifica como poesía”, aclara que no por ello se deben usar términos rebuscados o mostrar una gran ingenio, incluso las metáforas. Así que el lenguaje puede ser sencillo en la que el autor encontró la manera para expresar su sentir.

Un poco del humor de Vicente se filtró en la compilación de poesía, ya que se acusa de una travesura al meter poemas de William Carlos Williams, quien se encuentra en el “altar de sus detestaciones”, pero aun en eso respeta su obra, ya que de su trabajo como traductor comenta que tiene dos lealtades, tanto a la obra y al autor, a respetar esa voz y la manera en que lo dice en su propia lengua.

Acerca de cómo surgió el proyecto comenta que la idea surgió de su colega Manuel Santayana, pues tenía ilusión de traducir estos poemas a cuatro manos, de ahí la libertad para curar a cada uno de los escritores. Por su parte, Echerri fue por los más “anchurosos” como Bishop o Eliot, algo que le causó gran regocijo; mientras Santayana se decantó por cosas más pequeñas y cercanas a lo musical.

Lo que pretenden en su obra es alabar un poco al idioma, tanto al español como al inglés, por eso el hacer una edición bilingüe en la que también muestran las dificultades que se encontraron en el inglés y la manera en que las resolvieron.

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Foto: elnuevoherald.com

Del trabajo como traductor y el lenguaje

Respecto a su labor en esta antología aclaró que siempre hay un reto al traducir, pues más allá de las diferencias de época es el cómo cada autor uso el lenguaje, para Vicente el que algunos poetas correspondieran a la época victoria como Tennyson y Whitman tienen algunos elementos en común, mientras que se encontró con casos complicados como Lawrence o Dylan Thomas, así que las dificultades no son de época, sino que las encuentra en todo momento.

De su labor dice que es un trabajo muy exigente que además se auxilia de la música y tiene un respeto al oído, una unión que no se puede obviar, aclara “quien  no tenga oído cuando un verso se quiebra o fluye bien, que se retire del negocio. Por eso es que hay muchas personas que escriben y no tienen idea de lo que hacen”.

Para todos aquellos que se dedican a la traducción y escritura de poesía y no cumplen con ese respeto al ritmo, comenta con una gran sonrisa “hay que desalentarlos, ya que no se les puede meter en la cárcel”, algo que desearía pues en sus palabras cometen un delito de lesa cultural, así la pena sería darle a leer los clásicos, y en sus juicio supieran de memoria algunos pasajes de grandes escritores.

Al ser traductor Vicente Echerri pasa su tiempo entre dos mundos del que el inglés se gana su afecto, pues lo considera como un instrumento de comunicación y literario más efectivo, debido a que tienen conceptos y palabras exactas y en su labor como traductor tiene problemas para encontrar un símil en español.

En este punto habla de cuestiones culturales, así que recuerda a Unamuno quien con gran arrogancia dijo refiriéndose que los ingleses son quienes inventan las cosas y los demás somos receptores, “nos pasamos la vida traduciendo cosas, en el otro sentido se traducen pocas cosas al inglés”.

Foto de portada: librosdelcrepusculo.net

 

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

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