Sin duda, el FIAC ofrece una oportunidad para conocer propuestas únicas y novedosas que, en ocasiones, pueden ser difíciles de analizar, aunque no por ello dejan de ser interesantes, así es la pieza sonora performática Water Walk, original de John Cage, y que en el Teatro María Grever, (León, Guanajuato) fue interpretada por Katelyn King.

Antes de pasar de lleno a la pieza de King, es necesario abordar la historia de Water Walk, para esto nos debemos remontar a principios de los 60s, época en la que Cage interpretó la pieza por primera vez en una programa de televisión italiana. Lo que se presentó, por el también filósofo, es una secuencia de acciones cronometradas durante 3’10.

Para la puesta en escena, Cage utiliza diferentes materiales que hacen referencia al agua: una bañera, un pez de juguete, cubros de hielo, un pato de goma, entre otros. Además que se hace acompañar de cinco radios. Este suceso, inusual para aquellos años, lo consumó como performer y un hito para el arte contemporáneo.

A continuación, un fragmento de la interpretación original de John Cage:

Para su trabajo artístico, Katelyn King toma como base la obra de Cage para presentar un espectáculo con duración de 33 minutos. La exactitud del tiempo se basa en que cada acción está cronometada de manera precisa en un escenario colocado como una sala de operaciones, donde cada objeto está dispuesto para su utlización.

Uno de los puntos complicados que se mencionaban es descubrir cómo objetos de la vida cotidiana se utilizan para crear música y ritmos peculiares, que empiezan cuando King se acerca al piano y comienza este viaje performático.

Si bien podría pensarse que se trata sólo de ruido, la pieza utiliza los silencios, un recuso que a algunos puede intimidar, ya que todo el peso escénico recae en la intérprete; algo que, sin duda, Katelyn soporta.

Aunque todo está basado en la obra de Cage, la pieza presenta algunos cambios, como la música y programas que sintonizan las cinco radios, en el caso de México, un poco de violencia y, entre lo que más destacó, música norteña.

Otro de los elementos cercanos a la región fue la selección de utilizar una piña y aguacate, que son licuados, para después ser tomados por King, mientras un mantra es pronunciado “Puedo ver sin comer; pero, no puedo comer sin beber”, al menos es lo que logré escuchar, ya que se vuelve un tanto caótico por todos los ruidos que suceden.

Si bien todo es dominado por los ritmos explosivos, en ciertos momentos el silencio domina el ambiente, para dar paso a una de las áreas de “expertise” de la intérprete: las percusiones. Esto ocurre con instrumentos dispuestos y con algunas cubetas dispuestas en el escneario.

Acerca de la presentación, King comentó que trabajar con la pieza de Cage ofrece una gran libertad para interpreta; pero, los movimientos son muy estrictos, por eso la utilización del cronómetro.

La pequeña apertura que permite la obra de John Cage es lo que la introdujo en la música experimental, de la que indicó puede ser complicado trabajar con otras personas, aunque siempre está dispuesta a hacerlo, para que otros acepten su visión.

Además de Cage, King tiene como inspiración las piezas de Beckett y William Faukner, quienes, para ella, toman elementos absurdos y de la inconsciencia, donde sólo hay que dejarse llevar. Si bien tiene muchas otras fuentes, ellos dos son algunos de los más representativos.

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