Pese a que ya podemos viajar en los cielos, algunos aún tienen sueños y tienen fantasías con nuevas formas de conquistar el cielo, por eso es que son tan sorprendentes las máquinas voladoras a las que da forma Daniel Agdag, quien crea esculturas con cartón que difícilmente podrían emprender el vuelo pero que, sin duda, son una buena réplica.

Agdag pierde todos los bosquejos y planos y para trabajar sólo con las imágenes de su mente y sus habilidades con bisturí, por esa razón es que si tenemos un poco de imaginación podemos oler el aceite y el humo; escuchar el sonido metálico y alejarnos de estar conscientes que sólo se trata de cartón en rodajas.

El creativo busca llamar la atención sobre la complejidad de la vida cotidiana, destacando los engranajes y sistemas en el interior de los objetos que nos hacen la vida más cómoda.

«Estéticamente, la fuerza impulsora detrás de la creación de estas obras deriva de la necesidad de ver e imaginar objetos, máquinas y entornos de una manera que me gustaría ver, imaginar cómo trabajan y exponer su funcionamiento interno», dice Agdag. «Con demasiada frecuencia, las más increíbles hazañas de la ingeniería humana se mantienen ocultas y disfrazadas bajo fachadas brillantes».

Los barcos que naveguen también están inspirados por la madre de Agdag que emigó desde Europa a Australia. Las esculturas idealizan la sensación de estar solo en el cielo, sin saber qué aventuras pueden venir.

TheSoutherly_01 agdag-1 agdag-2 agdag-3 agdag-4 TheEditor_02 TheHunted_2015 TheNortherly_02 ThePilot_01

Todas las imágenes son © Daniel Agdag

Sobre El Autor

La nostalgia al papel lo hace leer con esmero todo lo que le caiga en sus manos, adicto a la tradición de hablar demasiado, amante del cotilleo, la tecnología, los comics y las relecturas de su propio espacio. Puedes leer sus irreverencias a través de @IlPalabroEnferm y @LuisGuiSan

Loading Facebook Comments ...