Siempre es gratificante conocer un poco más de los grandes artistas, esto es lo que hace atractiva la exposición Rufino Tamayo en el Tamarind Lithographic Workshop, que presenta algunas de las litografías que desarrolló Tamayo en 1964.

La muestra, que se presenta en el recinto que lleva el nombre del artista oaxaqueño, ofrece las obras gráfica que el modernista creó durante su estancia en el Tamarind Lithographic Workshop, taller de experimentación neoyorkino.

Se trata de una oportunidad única para admirar esta obra, ya que la muestra reúne 26 de las 28 litografías que Tamayo hizo en ese taller y que ahora se encuentran en diversas colecciones pertenecientes a los herederos del maestro, para compartir con el público un pequeño capítulo de la trayectoria de Tamayo como artista.

En Nueva York, Tamayo experimentó con muchos recursos técnicos que no eran considerados posibles dentro de la litografía clásica y de hecho incorporó la falta de pericia, que era un problema técnico, como un elemento estético renovador y modernizante en este género surgido en el siglo XVIII.

Lo que hizo Tamayo en el Tamarind, según Juan Carlos Pereda, subdirector de Colecciones del Museo Tamayo, fue extraordinario pues renovó la gráfica impresa como también renovó la pintura. México es un país de artistas gráficos con grandes figuras como Leopoldo Méndez que hacía una litografía impecable, tradicional, ortodoxa, en cambio Tamayo, la nutre, la enaltece y lleva la gráfica a lugares insospechados.

Todas las imágenes son © Conaculta

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