Los practicantes de este peligroso pasatiempo provienen de contextos complejos donde la violencia, la pobreza, el abuso del alcohol, el descontrol de natalidad, las drogas y el SIDA son una constante, enKatlehong uno de los municipios más grandes de Sudáfrica se unen varios de estos factores y se ha convertido en la cuna de un deporte extremo; el train surfing.

El fotógrafo italiano Marco Casino desarrolló un documental  que muestra las hazañas de estos jóvenes, en su mayoría menores de 25 años quienes sortean sus vidas para gozar de un rato de emoción. Los practicantes de esta actividad afirman que es una forma de liberar su cuerpo y enfrentar el miedo.

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Un ligero movimiento en falso les puede provocar la muerte, la piel se crispa, la velocidad del tren se manifiesta en el aire que acaricia sus mejillas, su cuerpo se contonea evadiendo los obstáculos (cables de hasta tres mil voltios, barras de metal, aves y otros practicantes), sus pies se mueven sobre los vagones, todo por una buena dosis de adrenalina y libertad, distracción y evasión social.

En el pequeño cortometraje que puedes ver a continuación, Casino se adentra en la sombra para ver los niños colgando de los vagones y bailando encima de los techos de los trenes para quienes el placer de enfrentarse a un tren en movimiento vale el riesgo de ir a prisión o perder la vida.


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