El Museo Nacional de Arte (Munal) presenta la exposición Discursos de la piel, que muestra al visitante las contribuciones que Felipe Santiago Gutiérrez realizó al desarrollo de la pintura decimonónica en México.

Santiago Gutiérrez fue quien logró el primer desnudo total femenino realizado en Colombia y México. Con lo cual tradujo a la pintura el lenguaje literario metafórico del cuerpo femenino. De acuerdo con el Munal los visitantes reconocerán las diversas facetas estéticas del artista y su incursión en varios géneros pictóricos. Así como los viajes que realizó a distintas regiones de Europa.

Bajo la curaduría de Víctor Rodríguez Rangel y conformada por alrededor de 110 obras, Discursos de la piel explora las diversas etapas creativas del pintor texcocano y, junto con piezas de 31 artistas de la talla de Camille Corot, Franz Xaver Winterhalter, Jean-Joseph Benjamin-Constant, Pelegrín Clavé, Federico de Madrazo y Kuntz, Édouard Dantan y Juan Cordero, revalora a uno de los creadores más insignes de la escena mexicana.

Dividida en cuatro núcleos temáticos, esta muestra no solo revela las aportaciones de la obra de Gutiérrez a la consolidación de un estilo artístico nacional, sino también su importancia para la sedimentación de una escuela de pintura moderna en Colombia.

Las naturalezas del cuerpo en la academia, primer apartado de la exposición, ahonda en el estilo artístico predominante en la Academia de San Carlos durante los años en los que Gutiérrez fue alumno. Las obras de diferentes géneros pictóricos realizadas por él y otros creadores dan cuenta del cambio entre el estilo pictórico realista y el claroscuro, así como las transformaciones en el tratamiento del dibujo de la piel y el cuerpo. Sobresalen La caída de los ángeles rebeldes (1850) y San Bartolomé (s. f.) de Gutiérrez.

En Decoro y lujo. El retrato, segunda sección de la muestra, se presenta un conjunto de retratos que Gutiérrez realizó de personajes destacados y funcionarios. Son efigies trazadas en diferentes formatos que permiten testificar las aptitudes artísticas de su progresivo refinamiento como fisonomista. En este espacio, dichos retratos y los realizados por Winterhalter y Madrazo dialogan con los de Clavé, profesor de Gutiérrez.

En el tercer núcleo de la exhibición, Impresiones de viaje, se ilustran las vivencias e influencias artísticas que cosechó Gutiérrez a lo largo de los 20 años que recorrió Norteamérica, Sudamérica y Europa. Muchacha italiana (ca. 1872) de Camille Corot y Retrato de mulata (1875) y Mendigo (ca. 1891) de Gutiérrez son algunas de las piezas que el público no se puede perder.

Finalmente, en Imaginarios del desnudo femenino, última sección de la exposición, se observa el desarrollo en el tratamiento del desnudo femenino y la transformación de la tradición iconográfica en las academias de arte durante el siglo XIX. Ejemplo de ello es La cazadora de los Andes (ca. 1891), pieza emblemática de Gutiérrez que se convirtió en uno de los referentes más importantes del desnudo femenino en México. En este apartado también sobresalen obras como Desnudo barroco (ca. 1920) de Germán Gedovius y Odalisca acostada (ca. 1870) de Jean-Joseph Benjamin-Constant.

Todas las imágenes son © Conaculta

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