Arte conceptual, vanguardista, moderno e instalaciones, entre otras expresiones, es lo que ofreció la 15 edición de la Feria de Arte Contemporáneo Zona Maco.

En 13 mil metros de área de exposición, 170 expositores procedentes de 27 países de América, Europa y Asia muestran las últimas novedades relacionadas con el sector, con propuestas en algunos casos fuera de lo común, plenas de imaginación.

Sobresaliente por su capacidad de solucionar problemas y reinventar el evento, Zélika García, después de explorar en Monterrey un proyecto ferial durante 2002 y 2003 denominado Muestra, inició en 2004 Zona Maco en la Ciudad de México con un concepto de tendencias estéticas, firmas y galerías similar al del mainstream.

Apoyada desde un principio no sólo por las principales galerías mexicanas de presencia ferial –OMR, Kurimanzutto– sino, también, por protagonistas de la escena comercial global tan relevantes como Samuel Keller –en ese entonces director de la importante feria Art Basel– (Proceso  1438 y 1545),  Zélika García ha logrado mantener la feria y su prestigio a pesar de la ruptura en 2009 de la sociedad con Enrique Rubio, la demanda por el nombre comercial y la exigencia de cambiarlo –Maco, Femaco, Zona Maco, Zsona Maco–, la dificultad de adecuar la selección galerística al conservadurismo del mercado mexicano, y el riesgo de rentar stands a galerías menores.

A través de las diferentes divisiones que integran la feria de arte más importante en México, como son Sección Principal, Nuevas Propuestas; Zona Maco Sur, Arte Moderno y Zona Maco Diseño, galeristas y artistas presentaron los mejor de sus colecciones y propuestas artísticas. Y para ello se valieron de lo que sea, un ejemplo es la galería chilena Norton Maza, cuyo único artista llevó el mismo nombre del espacio, reflexiona en Armería Maza sobre la guerra, la cual considera empobrece y deja un estado de malestar, a través de 48 armas tipo cuerno de chivo y dos monumentales.

Otro caso es William Kentriegd, de la Galería Rumma de Nápoles, quien presenta una escultura realizada con corte láser de un minero bajo el título Head; mientras que la artista de Camerún Pascale presenta el trabajo de Methine Tayoo, titulado Doodee Pascala, compuesta por una serie de esculturas en vidrio, en las que se muestra a mujeres de ese país con atuendos típicos. Asimismo, la Glandstone Gallery ofrece una serie de globos rojos en forma de viñeta para historieta, obra llamada “Rojo Transparent”, del artista Philippe Parreno; y la Diane Roaenstein presenta a Gisela Colon con Hyper Ellipsoid, una especie de burbuja de gran tamaño elaborada en acrílico. Mientras que tres “cerillos quemados”, esculpidos en madera y cuyas cabezas forman rostros, es la propuesta Wolfgang Stiller de la galería Mark Hachem, de París, Francia.

A la feria llegó el famoso Bicivocho Zocalero, de la arista Helen Escobedo, que atrapa las miradas y los reflectores. Se trata de una bicicleta de montaña, en cuya parte trasera se exhibe la mitad de un Volkswagen Sedan y con ruedas de bici en lugar de neumáticos. Pinturas decoradas con luces de neón, gotas en forma de agua que cuelgan sobre muros, un enorme cubo elaborado con fibra de vidrio y decenas de trozos de troncos de madera, algunos podridos y otros quemados, son algunas de las propuestas que presentan galeristas y artistas, incluyendo una especie de pecera de vidrio quebrada o estrellada. En la feria de arte, a cuya apertura asistió Lidia Camacho, directora del Instituto Nacional de Bellas Artes, quien hizo un recorrido por los diferentes stands, se aprecian también pinturas y trabajos de artistas de renombre como Fernando Botero, Leonora Carrington, Luis Nishizawa, Manuel Rodríguez Lozano, Manuel Álvarez Bravo, Angelina Beloff, Miguel Covarrubias, Juan O’ Gorman y David Alfaro Siqueiros, por mencionar algunos.

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